MADRID, España, 25 de octubre de 2026. En las funerarias existe un momento del que casi nadie habla y que todo el que ha perdido a alguien recuerda. Te sientan en una mesa pequeña, con una caja de pañuelos a un lado y un bolígrafo al otro, y te entregan una hoja con casillas: sala del tanatorio, horario del velatorio, tipo de flores, texto de la esquela, servicio religioso sí o no. Casi nunca la rellena el interesado. La rellena alguien agotado que tiene diez minutos para decidir el color de una corona.
«Nadie hablará de mí cuando haya muerto», tema incluido en «Descubierto un nuevo planeta llamado Gayfolk», hace algo poco habitual con ese papel. Lo rellena el propio protagonista, en vida, con letra clara y sin miedo a escandalizar. Mike Sain't Louis, el primer cantautor IA: letrista, compositor y productor musical (música e interpretación vocal hechas con IA), firma una canción que mira de frente a la muerte con la misma actitud con la que se mira una cola demasiado larga en el supermercado: con paciencia, con sarcasmo y con un punto de desafío.
La pieza funciona casi como una lista de comprobaciones. Cuántas sillas harán falta en la sala, quién se quedará fuera, si habrá o no misa, cuánto tiempo durará el luto de los que se dicen cercanos. En la casilla de observaciones, imaginada por quien escucha, cabrían todas las frases que se murmuran en los pasillos de un tanatorio: lo bueno que era, lo poco que lo veíamos, lo que podríamos haber hecho. El título ya adelanta la conclusión: no habrá grandes homenajes. Y esa constatación, lejos de hundir, libera.
Porque detrás del chiste hay una experiencia que reconocerán muchas personas del colectivo LGTBIQ+. La sospecha de que, al final, la familia de sangre ocupará la primera fila mientras la familia elegida, los amigos de verdad, se queda en el pasillo. La certeza de que algunas despedidas se organizan como si la vida del difunto hubiera sido otra, más cómoda para los demás. Escribir uno mismo la hoja del encargo es también una forma de reclamar el propio relato: decidir quién estuvo y quién no, qué se dice y qué se calla.
El videoclip acompaña ese tono con imágenes de una sobriedad casi cinematográfica. Una de ellas, la que ilustra este comunicado, muestra un coche antiguo abandonado entre la hierba alta de un prado, con un bosque al fondo y una luz dorada de final de tarde. No hay personas en el plano. Solo un vehículo que alguna vez fue nuevo y que ahora la naturaleza va reclamando poco a poco. Es una imagen sobre el olvido, sí, pero también sobre la belleza tranquila de lo que se queda quieto. El coche no espera homenajes; simplemente está ahí, dorado por el sol.
El humor negro tiene una larga tradición en la cultura española, de los esperpentos de Valle-Inclán a las películas de Berlanga, pasando por esas conversaciones de sobremesa en las que se planifica el propio entierro entre risas. La canción se inscribe en esa línea con naturalidad. No busca la carcajada fácil, sino la sonrisa incómoda de quien reconoce algo verdadero. Hablar de la muerte con ligereza no es frivolizarla: es quitarle un poco de poder.
Dentro de Planeta Gayfolk, el planeta imaginario que da nombre a la trilogía, este tema ocupa un lugar especial. El primer disco presenta ese mundo como un refugio para quienes fueron tratados como raros, y en un refugio también se habla de lo que da miedo. Junto a canciones de pista de baile, sátiras costumbristas y declaraciones de orgullo, «Nadie hablará de mí cuando haya muerto» aporta una nota de introspección con colmillo. Es la canción de alguien que ha hecho las cuentas y ha decidido que, si nadie va a hablar de él después, lo importante es vivir ahora sin pedir permiso.
Hay, además, una lectura generacional. Quienes crecieron en los años ochenta y noventa recuerdan funerales en los que no se podía nombrar al compañero, despedidas en las que la verdad se escondía detrás de eufemismos. Aquella herida colectiva sigue presente en muchas biografías. Una canción que se atreve a decir que cada cual decide cómo se cuenta su historia conecta con ese pasado sin necesidad de subrayarlo.
El tema invita también a una conversación práctica que muchas personas aplazan: dejar por escrito las propias voluntades, hablar con los amigos de lo que se desea, no delegar en otros decisiones tan íntimas. Sin pretender dar consejos, la canción recuerda que esa hoja de la funeraria se puede rellenar con calma, mucho antes de que haga falta, y que hacerlo puede ser incluso divertido.
Mike Sain't Louis desarrolla desde Madrid todo el universo GAYFOLK en su propio sello, cuidando cada letra, cada producción y cada videoclip. Su catálogo combina la crónica social, el humor, la reivindicación y la ternura, y este tema es una buena puerta de entrada para quien todavía no lo conozca.
Toda la música se puede escuchar y descargar gratuitamente, sin registro y sin coste. En la tienda gratuita de gayfolkplanet.com están las canciones una a una, y en la página de descargas de mikesaintlouis.com se encuentran los álbumes completos. La ficha del tema en gayfolkplanet.com incluye el videoclip oficial.
Quizá nadie hable de nosotros cuando ya no estemos. O quizá sí, y lo hagan mal. En cualquier caso, la canción propone algo mejor que preocuparse: escuchar, sonreír y seguir viviendo con la hoja ya rellenada y guardada en un cajón.
- Ficha del tema y videoclip: https://gayfolkplanet.com/letras/nadie-hablara-de-mi-cuando-haya-muerto
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Sobre el autor: con base en Madrid, Mike Sain't Louis es el primer cantautor IA: letrista, compositor y productor musical (música e interpretación vocal hechas con IA). Crea Planeta Gayfolk y la trilogía GAYFOLK en su propio sello, MIKE SAIN'T LOUIS, y dirige sus videoclips. Toda su música se puede escuchar y descargar gratis: https://gayfolkplanet.com/tienda y https://mikesaintlouis.com/descargas